Primer encuentro: la energía
Comparto la energía que percibo para ese momento y profundizamos en aquello que puede estar invitándonos a observar. Te llevas preguntas, reflexiones, ejercicios y propuestas para experimentarlo en tu propia vida.
Un espacio de consciencia, acompañamiento y comunidad para comprender mejor el momento que estás viviendo y aprender a vivir cada vez más cerca de ti.
Un espacio donde tu forma de ser también tiene un lugar
QUÉ ES EL CLUB
Tu Poder de Nacimiento nace de mi propio camino como canalizadora y de mi conexión con la Tierra, sus ciclos y sus movimientos.
Cada mes canalizo la energía que percibo disponible y observamos juntas cómo las lunas, los eclipses, los ciclos y los diferentes movimientos energéticos pueden estar acompañando determinados procesos internos.
Pero no quiero que vivamos pendientes de la energía. Quiero que podamos comprenderla para comprendernos mejor.
Porque hablar de espiritualidad tiene sentido cuando podemos llevarla a nuestra vida real:
Por eso la pregunta que nos acompaña no es: “¿Qué tengo que trabajar ahora?”. Sino:
“¿Qué me está mostrando este momento?”
Observar lo que estás viviendo, escuchar lo que está cambiando dentro de ti e integrar cada experiencia de una manera más consciente en tu vida.
EL NOMBRE
Para mí, tu Poder de Nacimiento no es tener poder sobre nada ni sobre nadie. Es aquello que te hace profundamente tú.
Parte estaba contigo desde el principio: tu sensibilidad, tu manera de mirar, tu intuición, tu voz, tus capacidades, tu forma de sentir, crear y relacionarte con la vida. Y otra parte la has ido descubriendo, aprendiendo y transformando a medida que has vivido.
Tu Poder de Nacimiento no significa quedarte siendo quien eras. Significa poder evolucionar sin dejar de reconocerte en quien estás siendo.
A veces, para sentirnos aceptadas, vamos escondiendo, suavizando o modificando partes de nosotras. Y cuanto más nos alejamos de nuestra propia verdad, más fácil es sentir que algo dentro no encaja.
Escucharnos. Reconocer nuestro valor. Recuperar nuestra propia opinión. Comprender nuestros ciclos. Escuchar nuestro cuerpo y nuestra intuición.
Que haya cada vez menos distancia entre lo que siento, lo que pienso, lo que digo y cómo vivo.
COMUNIDAD
Para mí, la comunidad nunca debería borrar nuestra individualidad. Debería darle un lugar donde poder expresarse.
No quiero crear un grupo de personas que piensen igual, sientan igual o tengan la misma manera de entender la vida. Quiero que podamos encontrarnos sin dejar de ser quienes somos.
Porque sé que algunas personas llevan mucho tiempo sintiéndose diferentes. Quizá fuera de aquí no siempre encuentran espacios donde expresar determinadas inquietudes, sensaciones o maneras de percibir la vida sin sentirse incomprendidas.
“A mí también me está pasando.”
Y sentirte comprendida descansa.
“Yo lo estoy viviendo completamente diferente.”
Y esa otra mirada te abre.
Eso también es comunidad: no pensar igual, sino sentir que tu forma de ser también tiene un lugar.
CÓMO NOS ACOMPAÑAMOS
Comparto la energía que percibo para ese momento y profundizamos en aquello que puede estar invitándonos a observar. Te llevas preguntas, reflexiones, ejercicios y propuestas para experimentarlo en tu propia vida.
Unas semanas después volvemos a encontrarnos. Compartimos qué hemos vivido, qué hemos descubierto, qué nos ha removido, qué dudas han aparecido y cómo cada una ha experimentado ese mismo periodo. Y ahí integramos.
Y poco a poco aprendemos a vivir cada vez más cerca de quienes somos.
Si sientes que es momento de escucharte con más calma y de hacerlo acompañada, este espacio es para ti.
Vivir cada vez más cerca de quien eres.